Opinión

Tenía que empezar y empieza

Tras muchos idas y vueltas, la Superliga se reinicia tal como estaba pactada. Este domingo juegan Independiente vs. River el postergado de la fecha 14 y el 24/01, la fecha 17

Por Hernán Castillo

El trofeo de la Superliga(Fotobaires)

El trofeo de la Superliga | Fotobaires

Se reúnen todos los dirigentes que representan a todos los equipos del fútbol argentino. Los 24 acuerdan que la Superliga se reanudará el fin de semana del 24 de enero. Nadie, ni uno solo, eh, dice lo contrario pese a que se tuvieron en cuenta todos los calendarios que había para esa fecha y ya el torneo se había parado luego del primer fin de semana de diciembre. Pasó todo eso y se habla en nombre del nuevo orden del fútbol argentino... Por eso se reanuda la Superliga.

La AFA le pidió a la televisión y a la Superliga correr la fecha 18 para no chocar tanto con el preolímpico Sub 23 que se lleva 20 jugadores de diversos planteles de la Superliga. Algunos titulares, algunos suplentes. Ese fue el disparador, pero la idea final era otra. Y esa sí se cumplió.

¿Hay ventaja deportiva para algunos? ¡Claro! Pero ya se había contemplado en su momento y se siguió adelante con el calendario porque fueron los clubes que, al seguir pagando el engendro de 30 equipos que ellos mismos votaron también, se encontraron con que aún no se hace a tiempo a jugar torneos de ida y vuelta porque la cantidad de clubes sigue siendo muy grande. Es más, los clubes más afectados por la pelea del descenso volvieron a "inventar" la Copa Superliga para tener más partidos para pelear el no bajar de categoría y no terminarla en la Superliga en marzo. Y los mismos clubes que se quejan del reparto del dinero de la televisión son los que votaron por un descenso menos y por lo tanto una institución más para repartir el dinero. Una manta corta. Por un lado los beneficia, por el otro los perjudica. Pero hay que hacerse cargo, ¿no?

Una manta corta. Por un lado, los beneficia; por el otro, los perjudica. Pero hay que hacerse cargo, ¿no?

En suma, los dirigentes quisieron romper lo que ellos mismos habían construido aunque en realidad ahora están rompiendo otra cosa: la Superliga, esa que había llegado para cambiar el destino del fútbol argentino.

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