Opinión

San Lorenzo en busca de la cura al pesimismo

El Ciclón no encuentra el rumbo futbolístico y acaba de perder a su entrenador. El análisis de Pablo Giralt.

Por Pablo Giralt

San Lorenzo atraviesa un difícil momento futbolístico e institucional. Foto: Fotobaires(JORGE BARAVALLE)

San Lorenzo atraviesa un difícil momento futbolístico e institucional. Foto: Fotobaires | JORGE BARAVALLE

¿Quienes son los responsables de este presente futbolístico de San Lorenzo?  Las respuestas que mas se repiten son: dirigentes y entrenadores.

Los primeros criticados fueron los dirigentes. La gestión Lammens terminó, asumió Marcelo Tinelli (con una aprobación del 80 %) y la búsqueda del nombre indicado es el mayor desafío que se le aproxima a la actual gestión.

Desde la confirmación de Monarriz, todos intuíamos que era un paliativo para salir de una situación de incertidumbre; pero que llegaría el momento en que el actual presidente tendría que elegir al entrenador que cambie el curso del negativo camino del equipo.

Los otros apuntados son los entrenadores. Hagamos un repaso rápido tras la era post Edgardo Bauza (campeón de la Libertadores): Pablo Guede, Diego Aguirre, Claudio Biaggio, Jorge Almirón, Juan Antonio Pizzi y el saliente Diego Monarriz.

Me resulta curioso que muchos de los entrenadores que pasaron con diferentes estilos y en su mayoría respetados por el ambiente futbolístico, nunca ninguno haya funcionado. Algunos tuvieron rachas pero no alcanzaron para terminar de afianzarse en el puesto.

Es cierto que los dirigentes son los que eligen los entrenadores y del mismo modo se encargan de contratar a los jugadores. Los fichajes son su responsabilidad. Como también es cierto que los que deciden quienes juegan y de qué forma son los directores técnicos. Ellos de encargan del manejo de grupo y de lograr convencer a sus dirigidos de lo que pretenden. 

Todo este repaso nos lleva a la conclusión de tener que mirar hacia los jugadores. Quienes naturalmente no son los primeros receptores de la crítica. Pero con el paso de los años y esta seguidilla de frustraciones; ellos aparecen en el centro de la escena. 

Resulta antipático, pero no solo son los responsables de los éxitos sino también de los fracasos. Y quizás este plantel deberá mirarse hacia adentro y evaluar si hay comunión, si todos tiran con las mismas ganas, si no es necesario que la química -que hasta ahora no fluyó- fluya.

Llegue quien llegue a dirigir el equipo, es una anécdota. San Lorenzo institución sabe que para enderezar el rumbo y no sufrir en un futuro con el promedio, resulta prioritario una alianza entre todos para revertir los resultados; ese es el único antídoto para esta crisis.

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