Opinión

Un empate con sabor a victoria

Hace 23 años, River vivió una remontada histórica en el Monumental en un superclásico: después de ir perdiendo 0-3, lo empató y casi lo gana en la última jugada del partido. Sergio Berti, Luigi Villalba y Celso Ayala hicieron los goles

Por Federico Del Río

El cabezazo de Celso Ayala para el 3-3 final entre River y Boca en 1997

El cabezazo de Celso Ayala para el 3-3 final entre River y Boca en 1997

Festejar un empate muchas veces es el disparador para grandes discusiones en la mesa del bar, en la oficina o en el patio de la escuela. Aparecen las chicanas y los ida y vuelta de quién festeja y quién no. La realidad indica que hay puntos que se festejaron y que se festejarán porque están dentro de un contexto que hace que se vivan como un triunfo o signifiquen una clasificación. Hasta una derrota por pocos goles puede servir para pasar de fase en una copa. Una situación de ésas se vivió en el estadio Monumental hace exactamente 23 años: River remontó un 0-3 ante Boca y siempre se recuerda como una hazaña.

Roberto Bonano; Gustavo Lombardi, Celso Ayala, Eduardo Berizzo, Ricardo Altamirano; Marcelo Escudero, Leonardo Astrada, Santiago Solari; Roberto Monserrat, Sergio Berti; y Enzo Francescoli fueron los 11 que puso Ramón Díaz en la sexta fecha del Torneo Clausura 97. River llegaba invicto al superclásico después de cuatro victorias y un empate. Del otro lado, el irregular equipo del Bambino Veira, con dos triunfos, una parda y dos caídas: Sandro Guzmán; Julio Toresani, Cristian Traverso, Néstor Fabbri, Rodolfo Arruabarrena; JR Riquelme, Raúl Peralta, Gabriel Cedrés; Roberto Pompei; Sergio Martínez y Diego Latorre.

Cuando la pelota rodó, todo fue al revés de lo que podía imaginarse. En 29 minutos, Boca ya había convertido tres goles y no hizo el cuarto porque Bonano le atajó un penal a Pompei cuando el partido estaba 2-0. Cedrés y Manteca Martínez en dos oportunidades habían sido los goleadores en un Monumental que todavía tenía hinchas visitantes en la tribuna Centenario. Los de Veira habían logrado eclipsar a un equipo que estaba en su pico de rendimiento futbolístico después de ser campeón del Apertura 96. Sin embargo, faltando tres minutos para irse a los vestuarios, la Bruja Berti descontó y levantó los ánimos millonarios.

Ramón puso a Villalba por Escudero para el segundo tiempo. Era a todo o nada y de entrada se complicó aún más: fue expulsado Berizzo. A pesar de la roja, River empezó a emparejar el juego, pero no lograba achicar diferencia en el marcador. El riojano se la jugó por un volante central más ofensivo (Gancedo por Astrada) y después sumó uno de marca y resignó un defensor (Maisterra por Lombardi). Recién a los 31 minutos, Villalba aprovechó un pase profundo de Gancedo (combinación entre los dos que había puesto el Pelado) y definió ante la salida de Guzmán. Era el 3-2 y un cuarto de hora por delante para ir por la heroica. Y se dio: a los 42’, córner de Berti desde la izquierda, el arquero que duda y un salto impresionante del paraguayo Ayala para el cabezazo goleador. 3-3 y locura Monumental.

Era un domingo de Pascua y River no quería conformarse con el empate. Siguió yendo a buscar y en la última jugada del partido hubo otro córner, esta vez desde la derecha. Lo pateó Solari, Guzmán salió mal otra vez y dejó la pelota en el punto penal. Gancedo de frente al arco pateó, pero se le fue por encima del travesaño y Boca respiró. Al menos había zafado de irse vacío del Monumental después de haber estado 3-0 arriba...

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