Opinión

Maradona y Napoli: El final de una novela de amor

Una derrota por 4-1 frente a Sampdoria, hace 29 años, fue el último partido de Diego con el club al que le cambió su historia para siempre. Una sanción por doping marcó el corte abrupto de una idolatría interminable

Por Federico Del Río

Diego Maradona revolucionó Napoli(EFE)

Diego Maradona revolucionó Napoli | EFE

Fueron siete años de un amor que todavía perdura. A cada paso por las calles de Nápoles todavía está presente el aura de Diego Armando Maradona. Entre 1984 y 1991, el Diez le dio los mejores años de su vida futbolística a ese equipo del sur italiano al que él llevó a pelear contra los grandes del norte. Y le dio la gloria que nunca antes habían conseguido y que tampoco pudieron conseguir sin él: los únicos dos Scudettos fueron con Diego como bandera, en la temporada 86/87 y la 89/90. Por eso para los napolitanos, el 24 de marzo es una fecha triste, la que recuerda el aniversario de la última vez que DAM vistió la 10 celeste. Fue en 1991, hace ya 29 años.

Diego se fue sin despedirse, sin saber que estaba jugando su último partido para el Nápoli. Aquel 24 de marzo de 1991, su equipo cayó 4-1 frente a la Sampdoria y el ídolo argentino convirtió el gol del descuento, de penal. Su último grito con esa camiseta. Tampoco lo supo en el momento. Días después de ese encuentro, se conoció el resultado del control antidoping que le habían realizado una semana antes, luego del triunfo por 1-0 frente al Bari. Le encontraron restos de cocaína en la muestra de orina y comenzó una racha negra para Maradona.

En el sur de Italia se hablaba de una vendetta. Diego había sido la cara de la Selección Argentina que había eliminado a la italiana del Mundial 90, de su Mundial, del que querían ganar en su casa. Había respondido a puro insulto a los silbidos de los tanos cuando sonaba el himno argentino y había festejado con rabia cuando convirtió su penal en la definición que le dio el pase a la final al equipo de Bilardo. Pero lo cierto es que, más allá de las teorías conspirativas, que al 10 lo castigaron con 15 meses de suspensión y nunca más volvería a jugar para el Nápoli.

Los días siguientes fueron de lo peor para Maradona. Viajó a la Argentina el 1° de abril, una semana después se enteró de la sanción que había recibido y el día 26 de ese mismo mes fue detenido por la Policía Federal en un departamento de Caballito por consumo de drogas. De repente, todo lo que había construido en la cancha parecía desmoronarse afuera. Los meses sin fútbol no resultaron fáciles para Diego, que cuando cumplió la sanción no quiso regresar a Italia. Su pase seguía perteneciendo al Nápoli, pero forzó la salida y regresó a España (ya había jugado en Barcelona) para sumarse al Sevilla que dirigía Bilardo.

Así, entonces, hace 29 años se terminaba una novela que los napolitanos siguen recordándola diariamente. Diego los puso en lo más alto del calcio y los llevó a trascender las fronteras, los hizo conocer una realidad que nunca habían vivido y les dio dos Scudettos, una Copa Italia (86/87), una Copa de la UEFA (88/89) y una Supercopa italiana (90/91). El amor por el 10 en el sur de la península perdura y promete no morir jamás, pero aquel 1-4 ante Sampdoria le puso un punto final a ver en la cancha sus rulos, la camiseta celeste y el 10 en la espalda.

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