Opinión

La revancha de Bati contra River

Después de que Passarella no lo tuviera en cuenta en Núñez, Batistuta se cruzó de vereda y en un superclásico de Copa Libertadores se desquitó: hizo los dos goles del triunfo de Boca. Se cumplen 29 años de aquel partido en el Monumental

Por Federico Del Río

Fue el último triunfo de Boca en el Monumental jugando por Copa Libertadores, en los 90 minutos. Pasaron 29 años de aquel encuentro que tuvo un condimento especial, un agregado que Gabriel Omar Batistuta nunca se olvidará. Porque entre los más de 300 goles que hizo en su carrera, aquella noche del 20 de marzo de 1991 festejó un doblete que tuvo sabor a revancha, gusto a venganza personal. Si bien no definió el grupo que compartían los dos gigantes argentinos en la primera fase de la Copa, para el Bati significó redimirse delante de los que poco tiempo antes lo habían descartado.

River le compró el goleador a Newell’s en 1989 y en Núñez no rindió lo que se esperaba. “No estaba preparado para lo que era River. Merlo me fue a buscar y me quiso, pero Passarella nunca me vio”, contó Bati a la hora de repasar esa etapa de su carrera. Claro, Mostaza Merlo fue el DT que lo apuntó, pero se fue a fines del 89, asumió el Kaiser y nunca estuvo entre sus preferidos. Medina Bello, el Polillita Da Silva y hasta Julio Zamora estaban por delante de un joven Batistuta, que integró igualmente el plantel campeón del Torneo 89/90.

Pero Passarella le bajó el pulgar y el delantero santafesino se fue a la contra. Boca, conducido por el Cai Aimar, lo fichó a mediados de 1990. Tampoco fue fácil de entrada para él, pero con la llegada de Oscar Tabárez apareció el Bati romperredes. Y en la Copa Libertadores 91, Boca y River compartieron el grupo. El primer superclásico fue el histórico 4-3 que Boca dio vuelta en la Bombonera después de ir 3-1 abajo, pero ahí Batistuta no logró convertir. Hasta que llegó el clásico en el Monumental y fue la figura de la noche.

El 1-0 fue de penal, tras una falta que le cometió el arquero José Miguel al propio delantero. ¿Lo festejó? Sí, alocadamente, nada de pedido de perdón a la hinchada por haber jugado antes en River. Más bien, todo lo contrario. Descarga desaforada ante los ojos del técnico que no le había dado chances de mostrarse. Y el 2-0 llegó ya sobre el final del partido (a los 42 minutos del segundo tiempo) con la fórmula del éxito de aquel Boca: centro de Latorre, cabezazo de Bati y a celebrar de rodillas frente a la tribuna Centenario que ocupaban los hinchas xeneizes.

Así fue la revancha de Bati, que estuvo en un superclásico más que también ganó Boca (1-0), pero ahí falló un penal (se lo atajó Miguel) y Latorre hizo el gol del triunfo. El camino de aquella Libertadores fue bien distinto para los gigantes argentinos. River quedó eliminado en primera fase después de un polémico 0-0 entre Boca y Oriente Petrolero que no les permitió avanzar a los de Núñez. Mientras que el equipo de Tabárez siguió, dejó en el camino a Corinthians y Flamengo hasta que cayó contra Colo Colo en semis, con un final escandaloso en Santiago de Chile.
 

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