Opinión

Final de Madrid no mata descenso

El imaginario combate futbolero entre una alegría insuperable y un dolor inigualable exhibe a River como ejemplo número uno: la final del 9 de diciembre de 2018 vs. el descenso del 26 de junio de 2011. ¿9D mata 26J? No. Son dos historias que sucedieron con fuerza descomunal, con Boca en el medio, vencido en Madrid pero impiadoso enemigo que siempre refrescará la caída de los millonarios a la B Nacional

Por Quique Gastañaga

Final de Madrid no mata descenso

Final de Madrid no mata descenso

El imaginario combate futbolero entre una alegría insuperable y un dolor inigualable no sólo alimenta las discusiones en cualquier ámbito. También regala una colección de lecturas tan variada como exquisita. Es que según desde dónde se analice brotarán conclusiones de las más diversas. La búsqueda de ejemplos aptos para contrastes de este tipo entrega a River como el protagonista de la pulseada más feroz en el fútbol nuestro. Ahí está el 9 de diciembre de 2018, ese día de las emociones perfectas, tratando de borrar para siempre al 26 de junio de 2011, a esa tarde de las lágrimas más crueles. El 9D insiste, pero con el 26J no puede. Jamás podrá: final de Madrid no mata descenso.

Los más fanáticos hinchas de River, aquellos que ni siquiera se niegan a perder una discusión, dirán que ya está. Que el descenso ya fue. Que la historia se dio vuelta. Que River se cansó de ser campeón. Que coronó ganando el partido de equipos más importante de la historia del fútbol argentino. Que todo lo pasado, pisado.

No hubo choque más trascendente de clubes nuestros que esa final de la Libertadores en Madrid. Y se lo ganó River a Boca nada menos, inclusive superando todas las adversidades imaginadas, desde las tres desventajas en el resultado durante toda la serie hasta la pérdida de la localía en la revancha por los incidentes en las proximidades del Monumental. El Mundo River, en su mayoría, asegura que no habrá nada igual hasta que se repita algo muy difícil de repetirse: el mismo escenario. Exaltará su grandeza porque la respuesta al descenso fue una recuperación fantástica, casi de cuento. Es real todo eso que River argumenta.

De todos modos, hay una verdad que River no puede desconocer. El descenso existió. Forma parte de su vida. Aunque pretenda olvidarlo con esa final como hito máximo, siempre aparece y aparecerá el rival que en Madrid venció, justamente Boca, para recordarle aquella fatídica tarde contra Belgrano.

Impiadoso, el Mundo Boca remarca que el descenso es el punto final de un largo camino de sufrimientos, que además obliga a transitar una espinosa senda de regreso hacia el lugar de privilegio, con situaciones jamás imaginadas por un gigante como River. Una agonía demasiado larga. Ahí mismo Boca ancla en un detalle para su jactancia: es el único grande argentino que jamás descendió.

Boca le señala con fuerza a River que sufrió por la derrota de Madrid, por supuesto. Pero enseguida dispara con firmeza que aquello se trató de una final, de un puñal letal, porque hasta ahí Boca había disfrutado y se había ilusionado. Claro que reconoce Boca que ese impacto de nocaut lo sacudió al extremo, le partió el corazón y le generó una crisis puntual. Sin embargo, su problema fue uno. En cambio, a River el descenso le significó la explosión de una crisis global: su problema fue todo.

River sostiene que la final de Madrid fue una discusión cara a cara con Boca y no entiende por qué Boca disfruta su descenso si nada tuvo que ver. Pero en Boca se ríen y contraatacan con algunos matices para no ignorar. Por un lado, recuerda que le ganó a River el último Superclásico antes del descenso, puntos al cabo decisivos para que los millonarios cayeran al abismo. Fue aquel 2 a 0 en la Bombonera por el Clausura 2011. Además, Boca refuerza su jactancia rescatando al equipo de Julio Falcioni que a fines de 2011 se coronaba campeón mientras River recorría las canchas de la B Nacional.

Para bien y para mal, todo lo que ocurre en River impacta en Boca y viceversa. Nadie puede negarlo. No importa que en algún episodio alguno de los dos no sea protagonista directo. River dirá que ya olvidó el descenso porque le ganó la final de Libertadores histórica a Boca. Aunque se ampare en la cuestión temporal, aunque la alegría llegó después que la tristeza, es mentira. Imposible que borre de su memoria aquel partido con Belgrano. Es que Boca siempre se lo recordará.

Podrá pesar un acontecimiento un poco más o un poco menos que otro, pero ambas historias sucedieron con una fuerza descomunal. No hay dudas: final de Madrid no mata descenso.

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