Opinión

De perder el superclásico a bajar al bicampeón: la revolución de River femenino

¿A qué juega River? Por qué cambia de esquema en cada partido, qué copia del equipo de Gallardo y quiénes son las figuras clave. Aportes del fútbol estadounidense. Los secretos de un equipo que evoluciona fecha a fecha y se prepara para amenazar al líder, Boca

Por Angela Lerena

El equipo de River antes del encuentro ante Lanús por la Fecha 14 del Fútbol Femenino(TNT Sports)

El equipo de River antes del encuentro ante Lanús por la Fecha 14 del Fútbol Femenino | TNT Sports

Aquel partido fue un cimbronazo; la peor bienvenida que el fútbol profesional podía darle a River. Boca lo superó en todas las líneas, le metió cinco goles en la Bombonera y dejó a las jóvenes figuras de Daniel Reyes con el ego magullado y una lista de defectos a corregir. Pasaron cinco meses de aquella derrota inaugural. Doce partidos oficiales en los que River nunca más perdió. No sólo eso: hace dos fechas, las chicas de la banda roja le sacaron el invicto al bicampeón argentino, UAI Urquiza, y le hicieron en un partido los mismos 4 goles que el Furgón había recibido en las 11 fechas anteriores. El equipo millonario se está transformando, fecha a fecha y frente a nuestros ojos, en un conjunto sólido, con variantes ofensivas y una desfachatez que amenaza con revolucionar la lucha por el título.

¿Cómo juega River? La inquietud se responde con una palabra que parece no decir nada: depende. Depende del rival -no es lo mismo un equipo que espera que uno que presiona alto, ni un oponente que prioriza la tenencia o el juego directo- pero, principalmente, depende de lo que el técnico quiera ensayar ese día. Las futbolistas profesionales argentinas tienen un déficit muy importante: no hicieron inferiores. A diferencia de un varón talentoso, que desde muy chiquito incorpora conceptos tácticos, modela su técnica, aprende a patear un penal bajo presión y recibe instrucciones sobre cómo cuidar su cuerpo, las mujeres que la rompen en potreros a lo largo y ancho de Argentina llegan a Primera -si tienen suerte- como un diamante en bruto. Puro brillo innato, casi nada adquirido. Deben aprender, en el final de su adolescencia o ya en la adultez, aquello que sus colegas masculinos incorporan desde los 6 años. Y allí entran los experimentos de Reyes, que son planteos para ganar partidos pero también para enseñar lo que nadie se tomó la molestia de explicarles: cómo se juega con distintos esquemas tácticos.

Así, en este 2020 encontramos a un River de 5 defensoras en el amistoso contra Boca en San Luis (3 centrales, 2 laterales que se suman al medio, 2 volantes centrales y 3 delanteras; fue derrota), un 4-4-2 clásico contra Estudiantes (ganó 5 a 0), un 4-2-3-1 en el triunfazo ante la UAI (2 mediocampistas centrales, 3 delanteras con movilidad por delante y una única punta para aguantar de espaldas) y el regreso al 4-4-2 en la última fecha ante Lanús (3 a 1 ganó River). Hay nombres que son clave: Andrea López pasa fácilmente de central a líbero, Nicole Hain es muy inteligente para el rol de lateral/volante, Justina Morcillo tiene quite para jugar de 5 y conducción para plantarse como 10 y Vanesa Penuna maneja todos los puestos del medio porque, por haber nacido en California, trabaja variantes tácticas desde chica, como es habitual en Estados Unidos. La depurada técnica de Penuna, según su DT, es donde más se ve la estructura que la formó desde niña.

Importar futbolistas formadas y ejercitar sistemas en Primera no son las únicas herramientas de River para corregir las deficiencias formativas: hoy, el club tiene 100 nenas aprendiendo técnica y táctica en divisiones inferiores, desde sub 12 hasta Reserva. Trabajan bajo la coordinación de la Primera División. Hasta los 14 años, aprenden a jugar con 4 defensoras, 3 volantes y 3 delanteras -a veces, con enganche- y desde los 16 comienzan a incorporar la variante de 5 atrás y el 4-4-2. Las chicas miran mucho fútbol y aprenden, aprenden, aprenden. Con una estructura que las acompañe, no tienen techo.

Mientras tanto, Reyes no se casa con ningún sistema. Los dibujos son guías pero pueden cambiar incluso en el mismo partido. Tampoco se autopercibe parte de una escuela futbolística: admira la ideología de Marcelo Bielsa, elogia la inteligencia de Jurgen Klopp para variar el estilo según sea necesario e imita movimientos de Marcelo Gallardo. La defensa de 5 que se convierte en 3, por ejemplo, viene inspirada por Gonzalo Montiel, Milton Casco y la cabeza de Napoléon. Reyes, DT de River femenino desde hace 6 años, también admira a una mujer: Jill Ellis, ganadora de 2 de los 4 Mundiales femeninos que conquistó Estados Unidos, y DT de las últimas campeonas del mundo hasta octubre pasado. La velocidad para la transición defensa ataque y las rotaciones ofensivas son los elementos que Reyes valora de su colega. El técnico también sigue aprendiendo: el fútbol femenino argentino, con sus potreros y su talento en bruto, con sus pibas dispuestas a luchar por un sueño cada vez más posible, es un campo fértil que sólo necesita que se lo trabaje. River cuida día a día sus semillas con la certeza de que los resultados no explican todo: el futuro, están convencidos, será mejor. Y puede llegar en cualquier momento.

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