Opinión

Cuando Maradona tembló en la Bombonera: a 43 años de su debut en la Selección

Diego jugó por primera vez en la Mayor el 27 de febrero de 1977. Tenía apenas 16 años y se le aflojaron las piernas cuando Menotti lo puso en reemplazo de Leopoldo Luque. Fue en un amistoso contra Hungría que Argentina ganó por 5 a 1

Por Federico Del Río

"Yo estaba sentado al lado de Mouzo; después seguían Pizzarotti, el doctor Fort y Menotti. Iban veinte minutos del segundo tiempo cuando el Flaco me llamó: '¡Maradona!, ¡Maradona!'. Me levanté y fui hasta donde él estaba. 'Va a entrar por Luque', me dijo. 'Haga lo que sabe, esté tranquilo y muévase por toda la cancha. ¿Estamos?' Empecé a correr haciendo precalentamiento y ahí fue cuando oí que la tribuna coreaba mi nombre: ¡Maradooó, Maradooó! No sé qué me pasó. Me temblaron las piernas y las manos. Lo digo honestamente: tenía un julepe bárbaro".

Así de sincera y detallista fue la descripción de Diego Armando Maradona en su libro Yo soy el Diego sobre aquel 27 de febrero del 1977 cuando debutó en la Selección Mayor con sólo 16 años. La gente ya lo conocía, claro, a pesar de que había debutado en la Primera de Argentinos Juniors apenas 130 días antes. Todavía no era el Diego, pero sí ya había una expectativa diferente alrededor de todo lo que podía hacer con la pelota. Tampoco era el Diez: de hecho, su estreno con la camiseta argentina fue con el número 19 en la espalda.

Hugo Gatti; Alberto Tarantini, Jorge Olguín, Daniel Killer, Jorge Carrascosa; Osvaldo Ardiles, Américo Gallego, Julio Ricardo Villa; René Houseman, Leopoldo Luque y Daniel Bertoni fueron los 11 que eligió el Flaco para unos de los tantos amistosos que disputó como preparación para el Mundial 78 que se jugó en nuestro país. Justamente por esa razón se estaban arreglando los estadios de River y Vélez, entonces el partido se jugó en la Bombonera. Sin dudas, toda una señal para Maradona. "Báñese y vaya para la concentración en Los Dos Chinos", le había dicho Menotti dos días antes, después de un entrenamiento en el que Diego era parte de un grupo de juveniles que hacían de sparrings.

Ya instalado en el hotel de la zona de Constitución adonde se concentraba la Selección, el DT le adelantó al pibito de la cabeza inundada de rulos que le daría la chance de jugar si el partido estaba favorable a la Argentina. Y salió todo redondo más allá de que Ardiles erró un penal a los 4 minutos: el primer tiempo terminó 4-0 (tres goles de Bertoni y uno de Luque) y en el inicio del segundo Luque clavó el quinto. Así, a los 20 minutos se produjo el cambio que marca el punto inicial de una historia fantástica, la primera vez del futbolista más importante que vistió la camiseta celeste y blanca.

La toqué enseguida. Sacó Gatti para Gallego y el Tolo me la dio a mí, de una. Lo hizo a propósito, me di cuenta de que era una gran muestra de compañerismo. Me la dio rápido para que tomara confianza, para que tuviera la pelota. Fue ahí cuando lo dejé solo a Houseman con un pase entre dos húngaros”, recordó Diego sobre su primer contacto con la pelota. Tuvo otras intervenciones y hasta pudo haber convertido, pero en un mano a mano definió de derecha por arriba del travesaño. El partido con Hungría terminó 5-1. Maradona no volvió a ser convocado en los siguientes ocho partidos de la Selección y reapareció en agosto para dos cruces con Paraguay por la Copa Bogado. Al año siguiente sufriría una de sus mayores desilusiones por quedar afuera del Mundial, pero más adelante vendría lo mejor. Una novela de risas y llantos, de amores y odios, de alegrías y tristezas, pero con un amor inquebrantable y eterno entre el Diez y la Selección.

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