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De Diego a Lio, comparaciones od10sas

Claudio Borghi, Ariel Ortega, Juan Román Riquelme, Pablo Aimar y Carlos Tevez, entre otros, fueron considerados en algún momento como los posibles sucesores de Maradona, pero no fue hasta la aparición de Lionel Messi cuando se acabó la discusión. Aquí repasaremos los nombres que “sonaron” para heredar la corona del 10

Diego Maradona y Lionel Messi(Fotobaires)

Diego Maradona y Lionel Messi | Fotobaires

Desde el retiro de Maradona, el 30 de octubre de 1997 hasta el debut de  Messi en el Barcelona el 16 de octubre del 2004, pasaron solamente 6 años, 11 meses y 14 días. Sin embargo, el tiempo en el que la ansiedad con la que los argentinos buscaban un sucesor de Diego, pareció mucho más largo. Es que casi desde mediados de los 80, cuando Diego comenzaba a ser considerado por todo el planeta como el mejor jugador del mundo, cada vez que aparecía un volante ofensivo o mediapunta que prometía, la prensa enseguida lo bautizaba como “el nuevo Maradona”.

EL “BICHI”, EL PIONERO

Cuando debutó en 1981 en la Primera de Argentinos Juniors, la comparación fue inevitable. Un pibe de 16 años, habilidoso, desfachatado, del mismo club donde se había formado Diego, comenzó a llamar la atención del mundo entero. Con los ojos puestos sobre sus espaldas, en 1985, con apenas 20 años, Claudio Borghi consiguió lo que Maradona nunca pudo: ganar la Copa Libertadores. Muchos ya no tenían dudas, El Bichi estaba llamado a ser el sucesor de Diego. 

Pero ese pronóstico lejos estuvo de hacerse realidad. Si bien en el Mundial de 1986 el Bichi fue convocado y salió Campeón del Mundo con apenas 21 años, apenas jugó en dos partidos en la fase de grupos y luego salió del equipo para nunca más volver. Transferido en una suma millonaria en 1987 al Milán de Italia, Borghi no pudo jugar por un tema de cupos y terminó recalando en el Como. Allí su declive se pronunciaría aún más. Continúo jugando y pasando por clubes de jerarquía como River o Independiente, pero nunca más volvió siquiera a amagar a ser una parte de lo que prometió alguna vez. 

LOS QUE MÁS CERCA ESTUVIERON

Los de River dirán que fue Ortega, los de Boca que fue Riquelme. Otros, cuando lo vieron a Ramón Díaz hacer debutar a Javier Saviola, con apenas 16 años, habrán pensado que el heredero había llegado. Nombres como el de Marcelo Gallardo, el diez indiscutido para Daniel Passarella en el comienzo de su ciclo en la selección, o el de Pablo Aimar primero y Andrés D'alessandro años más tarde, también se sumaron a la extensa lista, de la que Carlos Tevez haya sido tal vez uno de sus últimos integrantes.

Sin embargo y a pesar que todos los mencionados en el párrafo anterior tuvieron carreras brillantes e incluso varios llegaron a adueñarse en distintos momentos del liderazgo de la Selección Argentina, ninguno pudo dejar de ser tratado como un humano para pasar a ser considerado un jugador de otro planeta, como lo son Diego y Lio.

ESA PESADA MOCHILA

En la lista de los que sonaron en algún momento para ser los sucesores de Maradona hay un caso muy curioso, el de Cristian Colusso. El delantero rosarino debutó en la primera de Central con 16 años y a los pocos meses ya se había coronado con el Canalla en la Copa Conmebol. Jugó con la Selección Sub 20 el Sudamericano de 1995 y cuando era una fija para jugar el Mundial de Qatar, que Argentina terminó ganando, su club no lo cedió para la competición.

Por ese entonces, hasta el mismo Maradona lo nombraba como uno de sus posibles sucesores. Sin embargo, su carrera fue de mal en peor. Vendido al Sevilla de España en 1996, el Chiry se vio envuelto en un escándalo luego que se descubriera una estafa de parte de su representante. Sin lugar en el club español, lo prestaron al León de México donde sufrió una dura lesión en la rodilla. En 1999 con apenas 21 años volvió a Central para reiniciar su carrera, pero su rendimiento lejos estaba de aquel jugador que prometía conquistar el mundo. Al año siguiente ya estaba jugando en el ascenso y así continúo su carrera, en equipos de segunda y tercera división a lo largo y ancho del planeta, siempre llevando la pesada mochila de no haber podido ser lo que otros esperaban que sea.

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