Nacional

Cuando empezó a ser River otra vez

Seis años atrás, los de Núñez daban su primera vuelta olímpica después de haber vuelto a Primera. De la mano de Ramón Díaz en el banco y con Cavenaghi como bandera, ponían en marcha una nueva etapa de gloria

Por Federico Del Río

River campeón del Clausura 2014(Fotobaires)

River campeón del Clausura 2014 | Fotobaires

Seis años tuvieron que pasar para que River volviera a ser campeón. En el medio, transitó lo peor de su rica historia. Por eso, esa vuelta olímpica del Torneo Final 2014 tenía tanta importancia y se vivió con tanta emoción. Fue la que empezó a cumplir con ese lema de River vuelve a ser River que se instaló con la llegada de D’Onofrio a la presidencia y que comenzó a transformarse en realidad con Ramón Díaz en el banco de suplentes. Ese campeón fue la base sobre la que después Marcelo Gallardo construyó la etapa gloriosa que aún sigue vigente.

El 18 de mayo de 2014, hace seis años, dos goles de Cavenaghi, uno de Mercado, uno de Cristian Ledesma y el último de Teo Gutiérrez redondearon un 5-0 aplastante frente a Quilmes para desatar la locura en un Monumental con más de 65 mil hinchas en las tribunas. Ese equipo tuvo la vuelta del Torito después de aquella salida polémica cuando River ya había vuelto a Primera y Matías Almeyda decidió no darle lugar en el plantel (al igual que al Chori Domínguez), en tiempos de Passarella como presidente. Y el delantero fue una de las piezas fundamentales del equipo del riojano: jugó los 19 partidos y fue el goleador, con ocho tantos.

Pero ésa no fue la única apuesta que le salió bien al Pelado. Hubo otros futbolistas por los que se la jugó y también resultaron importantísimos para lograr el título número 35 en la era profesional. Como en el 2002, Ramón hizo que Cristian Ledesma manejara los hilos en el mediocampo y tuvo dos socios que jugaron también un gran nivel: Carlos Carbonero y Manuel Lanzini. En el ataque, además de los goles de Cavenaghi contó con la presencia de Teo. Y en el fondo, Mercado, Maidana, Balanta y Vangioni tomaban rodaje para ser una de las defensas más recordadas con el retoque de Funes Mori por el colombiano, ya con Gallardo como DT.

La campaña de ese Torneo Final tuvo dos momentos destacados, que marcaron el camino de River a la vuelta olímpica. Primero, en la fecha 10, cuando fue a la Bombonera y consiguió un triunfo por 2-1 con el cabezazo de Ramiro Funes Mori, quien esa tarde fue el lateral izquierdo que reemplazó a Vangioni, quien estaba suspendido. Ese superclásico ganado fue la confirmación de que el equipo del Pelado estaba para escribir un capítulo importante. Y el otro momento de quiebre se dio en la fecha 17, ante Racing. Chichizola le atajó un penal fundamental a Saja en tiempo suplementario, River ganó 3-2 y esa tarde alcanzó a Gimnasia (había empatado contra Lanús) en la punta de la tabla cuando sólo quedaban dos partidos por jugarse.

Y en ese último tramo, el equipo del riojano no falló (le ganó a Argentinos y a Quilmes) mientras que el Lobo perdió con Quilmes y Boca, que finalmente terminó como subcampeón. La vuelta olímpica fue un desahogo, un grito que hizo olvidar el peor pasado y poner en marcha un futuro exitoso. Justo con Cavenaghi otra vez como emblema de un título. Y con la chance de sumar otra estrella seis días después -como finalmente ocurrió- gracias a la Superfinal de la temporada 2013/2014 que tenía el plus de dar un lugar en la Copa Sudamericana, el torneo en el cual Gallardo inició su cosecha.

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