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María Andrea An, la patinadora que llegó desde Wuhan: "La mejor manera de evitar el contagio es respetar las indicaciones del Gobierno"

La campeona nacional de patinaje sobre hielo, que pasó 62 días de cuarentena junto a su novio Germán, contó sus vivencias en este periplo que incluyó escalas en Kiev y Madrid antes de su vuelta a Buenos Aires, donde continúa con este aislamiento preventivo

Por Fernando Czyz

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María Andrea An

María Andrea An

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María Andrea An, la patinadora sobre hielo campeona argentina que estuvo en Wuhan -la ciudad china donde nació la pandemia del coronavirus-, tuvo un mano a mano con TNT Sports y relató cómo fue su odisea que incluyó 62 días de cuarentena y dos escalas en Ucrania y España antes de volver a Buenos Aires.

¿Cómo comenzó este viaje a Wuhan?

Salimos con mi novio (Germán Parzon) el 18 de enero de Buenos Aires y llegamos dos días después a Shanghai, nos quedamos una noche ahí y al día siguiente nos tomamos el tren para llegar a la noche a Wuhan recién el 21. Nuestro viaje era más que nada visitar a mi mamá y pasar año nuevo chino con familiares que vive en Wuhan. Lo veníamos planeando desde mediados de 2019.

Tanto el cierre de la ciudad como otras medidas que se tomaron fue después de que llegáramos. En ningún momento nos imaginamos que iba a suceder algo así. La ciudad funcionaba normalmente hasta un día después de que llegamos nosotros. 

¿Cómo vivieron sus días en el epicentro del coronavirus?

Estuvimos viviendo en la casa de mi mamá durante toda la estadía, por suerte mis familiares están todos bien. Estuvimos, tanto mis familiares como mi novio y yo, con preocupación, incertidumbre de cuándo se iba a solucionar la situación y sin saber cómo ni cuándo íbamos a poder volver a la Argentina. También lo vivimos con ansiedad y algo de tristeza de que el viaje no haya sido como esperábamos. Estaba todo cerrado menos algunos mercados y farmacias, al principio solo se podía salir para hacer las compras de primera necesidad y siempre con barbijo obligatorio. Luego sólo podía salir una persona por departamento (a quien le toman la temperatura al salir y entrar del complejo de edificios, y le hacían firmar un registro). Y luego, más adelante no se permitió la salida de ninguna persona. En los medios todos los días se podían ver la cantidad de infectados confirmados y las muertes por este virus. Apenas se cerró la ciudad, nos pusimos en contacto con el consulado argentino en China, que estuvo a disposición nuestra aunque no había soluciones concretas.

¿Cómo fue la salida de China?

Gracias a la ayuda de la comunidad argentina en China, se viralizó un comunicado y un video, y apareció la opción de que el gobierno de Ucrania nos evacue. A todo esto, habían varios argentinos que estaban en la misma situación que nosotros. No podía haber vehículos en la calle salvo que estuvieran autorizados por el gobierno, así que las calles estaban casi vaciás. No fue fácil la despedida y todos mis familiares estaban muy preocupados porque aún teníamos un largo camino hasta poder llegar a Buenos Aires.  El vuelo de Brasil se había descartado por "falta de lugar". Muchos países latinoamericanos querían sumarse al vuelo de Brasil, y según la embajada, como Polonia fue el único país que le permitió a Brasil hacer escala para poder llegar a China, Brasil decidió priorizar ciudadanos polacos en su vuelo.

Tanto en la opción de evacuación vía Brasil como en la de Ucrania había que hacer cuarentena de 14 días, siempre y cuando nadie tuviera el virus-. Después de que nos comentaran de la evacuación vía Ucrania, se tardó unos días en confirmarnos que era viable (se obtuvo tanto la aprobación por parte del gobierno ucraniano como del gobierno chino para dejarnos salir de la ciudad), y nos dieron información necesaria para el viaje, nos dijeron que si el día de la evacuación teníamos síntomas o temperatura mayor a 37,2 grados no íbamos a poder viajar. El traslado al aeropuerto fue organizado por el gobierno de Ucrania. Eran varias combis pasando a buscar mediante "paradas designadas" a las personas que serían evacuadas, a quienes se les tomaba la temperatura antes de subir. En el aeropuerto nos hicieron más controles también. Wuhan parecía una ciudad fantasma, y estaba casi vacía al igual que el aeropuerto donde solo estábamos los evacuados y el personal del aeropuerto, que estaba reducido a la cantidad necesaria para los trámites de nuestro vuelo unicamente.

¿Cómo fue la estadía en Ucrania?

Estuvimos alojados en un centro médico de la guardia nacional de Ucrania. El destino original en Ucrania era otro mucho más cerca del aeropuerto (a 40 minutos supuestamente), pero primero por inconvenientes con el clima (que hizo que el avión cambie de aeropuerto) y luego por las protestas que surgieron durante el trayecto el destino final fue cambiando hasta que decidieron este centro medico por ser el lugar más seguro (esto es lo que nos contó la embajada después de que llegáramos por teléfono). Más allá de las protestas, todo el resto de la gente en Ucrania nos trató muy bien, y algunos decían que les daba vergüenza lo que hicieron esta minoría. Nos tomaban la temperatura dos veces al día, una antes del desayuno y otra antes de la cena, y de las habitaciones salíamos sólo para buscar la comida al hall y con barbijo obligatorio. Durante la estadía nos hicieron dos exámenes de hisopado nasal y todos dieron negativo para coronavirus. por lo que no hubo necesidad de extender la cuarentena y el jueves 5 de marzo nos dieron el alta médico en un acto en la que estuvo el Presidente. Presenciamos la ceremonia pero preferimos no salir público por lo que sólo conocimos en persona a la Ministra de Salud, que había realizado la cuarentena junto a nosotros y el resto de los evacuados

¿Y cómo fue la recta final hacia Buenos Aires?

Salimos de Novy Sanzhary (la ciudad donde se encuentra el centro médico) el jueves después del mediodía, con un autobús organizado por la embajada argentina en Ucrania, y llegamos a la capital aproximadamente cinco horas después. Cenamos con la embajadora y el cónsul de Argentina en Ucrania y nos quedamos una noche en un hotel para salir a la mañana siguiente y tomarnos el vuelo a Madrid. Apenas bajamos del avión en Barajas, nos estaba esperando la cónsul y el cónsul adjunto junto a personal de seguridad del aeropuerto, quienes nos acompañaron para realizar los trámites de migraciones de manera fluida y nos guiaron hasta la terminal correspondiente del vuelo. También recibimos asistencia por parte del personal de Aerolíneas Argentinas, y pudimos esperar en una sala vip, ya que teníamos seis horas entre un vuelo y el otro. Durante el vuelo nos entregaron la declaración jurada, la cual completamos, firmamos y entregamos en el aeropuerto de Ezeiza, donde todavía no había tantos controles. Nos estaba esperando mi papá para llevarnos a casa y hacer una nueva cuarentena preventiva.

¿Qué reflexión final tenés de todo lo que te tocó vivir?

Empezamos el 23 de enero que cerraron la ciudad de Wuhan así que si no me fallan las cuentas serían... 62 días de cuarentena. No fue fácil pero por suerte estamos bien, sanos y salvos. 

La mejor manera de controlar el pandemia y de evitar contagiarnos es que todos respetemos las indicaciones del gobierno. Quedarnos en casa y no salir a menos que sea muy necesario. Y recordar que hay gente que no puede estar con su familia y que en estos momentos están arriesgando su propia salud para garantizar la del resto de la población así como también la seguridad nacional. Y quiero mandarle fuerza a todos para superar esta situación. En China ya se está normalizando la situación.

Por último me gustaría aprovechar esta situación para contar la realidad de mi deporte. En Argentina, la única pista de tamaño olímpico qué hay no tiene techo y se encuentra en Ushuaia por lo que funciona sólo en invierno. Las demás pistas que tiene Argentina no alcanzan ni un tercio de la superficie de una olímpica y no son exclusivas para el deporte sino que tenemos que compartir horario con festejos de cumpleaños y gente del público en general. Me gustaría que se difunda el deporte y que puedan construir pistas de hielo adecuadas tanto para el patinaje artístico como para el hockey sobre hielo.

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