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Cinco increíbles historias de la Copa del Mundo

El cambio de arco en pleno partido, un jeque árabe anulando un gol, los shorts de Argentina en Italia ’90, Alemania vs. Alemania y la Copa robada en Inglaterra '66. Cinco curiosas historias de los Mundiales de fútbol

Copa del Mundo(EFE)

Copa del Mundo | EFE

Se rompió el arco, traigan otro

Estados Unidos ’94. Octavos de final. Giants Stadium de New York. 5 de Julio. Se enfrentaban Bulgaria y México. Los europeos tenían como figura a Hristo Stoichkov, referente del Barcelona de Johan Cruyff de principios de los ‘90s y se habían clasificado segundos en el grupo que compartían con Argentina, Grecia y Nigeria. Los aztecas habían ganado su zona en la que se encontraban Italia, Irlanda y Noruega. A los 6 minutos, ya ganaba Bulgaria 1-0 con gol del mencionado Stoichkov. A los 18’, empató México a través de un penal ejecutado por Albero García Aspe. Sí, el mismo que un año después pasara una estadía de seis meses en River sin pena ni gloria. Promediando la media hora del primer tiempo, corner para Bulgaria desde la punta derecha. Lo ejecutó Balakov y rechazó de cabeza en el segundo palo el defensor Marcelino Bernal, que por la inercia se metió dentro del arco y, para no caerse, se agarró de la red y terminó quebrando uno de los parantes superiores. El arco se “desinfló”. El encuentro ya tenía una demora de 10 minutos y el árbitro sirio, Jamal Al Sarif, al darse cuenta que la portería no tenía arreglo, mandó a pedir un arco nuevo. Nunca visto. 

El partido siguió su curso normal, nada más se rompió, se mantuvo el 1-1 en los 90 minutos y el alargue, y la definición llegaría a diparos desde el punto del penal, ejecutándose en el arco reemplazado. Bulgaria ganó por 4-2, México se volvió a su casa, y los europeos se encaminarían al mejor Mundial de su historia, donde conseguirían el cuarto puesto luego de eliminar en cuartos de final al campeón vigente, Alemania, por 2-1 y caer en semis frente a Italia por el mismo marcador. Por el tercer puesto, fueron derrotados 4-0 por Suecia pero nada hará olvidar esta anécdota de la que fueron protagonistas. 

Juez, anule ese gol

España ’82. En el estadio José Zorrilla de Valladolid jugaban por la segunda fecha del Grupo 4, Francia y Kuwait, quien debutaba en las Copas del Mundo. El árbitro, el soviético Miroslav Stupar. Ganaba Francia 3-1, con goles de Genghini, Platini y Six. Al Bouloshi había marcado para el equipo árabe. Cerca del final del partido, Alain Giresse marcó el cuarto gol de los galos ante una defensa kuwaití que prácticamente atinó a mirar la jugada, sin ofrecer resistencia. Los franceses festejaban mientras que los árabes decían que habían escuchado un silbato, aparentemente desde la multitud del estadio y por eso se habían quedado paraditos sin marcar al jugador francés. 

En ese momento, desde el palco oficial, se observaba a un hombre de pie vestido de túnica y turbante que hacía gestos con la mano, indicando a los jugadores de Kuwait que se retiraran del campo de juego. Ese hombre era el jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, Presidente de la Federación Kuwaití de fútbol y hermano del emir de aquél país.  Al notar que los integrantes del equipo no captaban el mensaje, con total naturalidad, el jeque decidió bajar del palco e ingresar al campo de juego. Todavía no se explica por qué nunguna furza de seguridad lo detuvo. 

Ya dentro de la cancha, el jeque habló primero con los jugadores kuwaitíes. luego con el árbitro y regresó a su lugar en el palco. Ante la sopresa de los franceses, el referí anuló el gol y reanudó el partido con “pique” o “bote a tierra”. Para decorar este paso de comedia, solo un minuto después, Bossis marcaría el cuarto gol para “les bleus”. 4-1 y final.

Luego de todo este episodio, el jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah fue multado con 10.000 dólares (un vuelto para él, seguramente) y el árbitro Miroslav Stupar recibió una dura sanción: le retiraron sus credenciales FIFA y nunca más volvió a dirigir un encuentro internacional.

En 1990, el jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah fue asesinado por tropas iraquíes que habían ocupado el palacio de Dasman, en la Primera Guerra del Golfo Pérsico.

Los shorts de Argentina en Italia ‘90

Para entender esta historia hay que remontarse al mundial de México ’86. Argenitina era vestida por la marca francesa del gallito (todos sabemos cuál es) y para la cita mundialista, el DT Carlos Salvador Bilardo le había encargado a la firma la confección de camisetas con tecnología “Air-Tech”, lo que se conoce en la jerga “con agujeritos” para contrarrestar el calor mexicano. La marca francesa accedió, Argentina ganó el Mundial y todos fuimos felices. Es recordada esa camiseta al ser la última celeste y blanca que levantó la Copa del Mundo. Completaban la indumentaria de aquella Selección shorts negros lisos y medias blancas. 

Es concida la obsession de Bilardo por las cábalas, con lo cual, para Italia `90, si hubiese sido por él, la Selección hubiera usado las mismas camisetas, shorts y medias que en México ‘86.  Pero había un inconveniente. Argentina tenía nuevo patrocinador. El “gallito” ya no estaba ya que “la marca de las 3 tiras” se había hecho cargo de la confección de la indumentaria a partir de 1990. Igualmente, Bilardo también le pidió a la firma que fabrique la camiseta con la misma tecnología usada en México, o sea, “con agujeritos”, no por el calor, sino por cábala. La empresa, aceptó.

Aquel 8 de junio de 1990, Argentina perdió con Camerun 1-0 en el debut mundialista con un detalle. Los shorts negros tenían 3 tiras a los costados. Más allá de los cambios de jugadores que realizó Bilardo para el siguiente partido contra la Unión Soviética, el DT mandó a cortarle las 3 tiras blancas a todos los shorts negros porque “tenían energía negativa”.  La empresa amenzó con un juicio millonario que nunca llegó. De hecho en algunos partidos, la Selección jugó con shorts blancos (Rumania 1-1, Brasil  1-0 y Alemania 0-1), pero a esos no se les cortaron las tiras azules ya que –salvo en la final- el equipo no había perdido.

Volviendo a los shorts negros, Argentina –ya sin las tiras blancas- venció a la Unión Soviética 2-0 en fase de grupos, eliminó por penales a Yugoslavia en cuartos y pasó a la final dejando en el camino al local, Italia, al ganar la definicón desde el punto del penal luego del 1-1 en los 90’ y el alargue.

Quedaba claro que para Bilardo, si era por cábala, todo era possible.

La Copa robada en Inglaterra ‘66

La edición  de la Copa del Mundo de 1966 es, hasta ahora, la única realizada en Inglaterra, el país de los inventores del fútbol. Como todo anfitrión, organzó el Mundial para ganarlo. Si bien el conjunto inglés se consagró campeón al derrotar en la final por 4-2 a Alemania en Wembley (alargue mediante), en una campaña que incluyó también la victoria sobre Argentina por 1-0, con aquel episodio de la expulsion de Rattín, podemos decir que aquel año no había comenzado de la mejor manera. El trofeo Jules Rimet había sido robado de una exhibición pública en Londres, el 20 de marzo, solo 4 meses antes de la inauguración del Mundial. El codiciado trofeo había sido expuesto en un salon de Westminster para que la gente pudiera verlo de cerca. Pero alguien burló toda la seguridad y se lo robó. Insólito.

Horas después, se supo que el operativo de seguridad para cuidar la Copa se reducía a un solo guardia de más de 70 años de edad, quien había hecho un corte a su labor para cenar. Se percibía que la policía no iba a ser capaz de recuperar el trofeo.

Una semana después del atraco, el ciudadano David Corbett sacó a pasear a su perro Pickles. Según él mismo contó en su momento, “salió de la casa y se fue derecho a donde estaba el auto de mi vecino. No dejaba de olfatear así que cuando fui a ponerle la correa, me fijé y vi en el piso un paquete muy cuidadosamente empacado. Lo agarré, rasgué un pedazo del periódico que lo cubría y vi que decía ‘Brasil… Alemania Occidental’. Mi corazón empezó a palpitar más rápido… ¡era la Copa del Mundo! Así como estaba me subí a mi auto y la llevé a la Policía”, recordó. El Club Nacional de Deportes honró a David Corbett y a Pickles por recuperar el trofeo Jules Rimet con una medalla, una recompensa de 1.500 dólares y un regalo especial para Pickles.

Luego de la final ganada por Inglaterra, Corbett y su perro fueron invitados a una recepción en Londres. “Bobby Moore, el capitán, levantó a Pickles y se lo mostró a la multitud desde el balcón. Fue muy emcionante para mí”, contaba Corbett. 

Más allá de los goles de Hurst y Peters, parte del triunfo de Inglaterra en su Mundial le pertenece a Pickles.

Alemania vs. Alemania

El 22 de junio de 1974 se enfrentaron por la tercera y última fecha del Grupo “A” del Mundial de Alemania, las dos Alemanias. La del Oeste contra la del Este. Sí. Dos Alemanias. La República Democrática Alemana –o Alemania Oriental- derrotó 1-0 a Alemania Occidental –o también llamada Federal- en el Volksparkstadion de Hamburgo ante 60.350 espectadores. Este sería el único partido en el que se enfrentarían ambos paises ya que estaban separados desde 1961 por el Muro de Berlin como producto de la division del país tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. En plena “Guerra Fría” entre capitalistas y socialistas, les tocó cruzarse en la máxima competición a nivel selecciones. 

Con la base del Bayern Munich, campeón de Europa en ese momento, y con figuras como Franz Beckenbauer, Uli Hoeness y el arquero Sepp Maier, la clara favorita para ganar el partido era Alemania Occidental. De la Oriental no se sabía demasiado, pero ambos equipos llegaron al encuentro con la misma cantidad de puntos (4) y ya clasificados a la segunda ronda. Restaba saber quién quedaría como líder del grupo.

El clima previo al partido no era de los más tranquilos. Enormes medidas de seguridad rodearon al encuentro que tenía grandes expectativas tanto en lo futbolístico como en lo político. Sin embargo, el juego no entregó demasiado, era bastante aburrido y todo hacía pensar que terminaría 0-0. Pero a los 77 minutos, Jürgen Sparwasser, jugador del Magdeburgo e ingeniero mecánico de 26 años, aprovechó una distracción de la defensa y venció a Sepp Maier con un remate dentro del area. Este resultado –más allá de la sorpresa- mandó a Alemania Federal a jugar contra Polonia, Suecia y Yugoslavia y evitó  así cruzarse con Holanda, la “Naranja Mecánica” de Johan Cruyff. De esta manera, solo se enfrentarían a los holandeses en una hipotética final.

Alemania Oriental ganó el grupo “A” y en segunda fase se enfrentó a Brasil, la mencionada Holanda y Argentina, con quien empató 1-1, a la postre, el único punto que pudo rescatar. “Era golpear al enemigo donde más le duele. Mucha gente, entonces, lo veía asi. Si en mi lápida pusieran ‘Hamburgo 74’ todos sabría quién yace abajo”, se refirió años más tarde Sparwasser hablando desde el lado politico.

Tiempo después, Sparwasser abandonaría el fútbol por una lesión y en 1988 se fugó a Alemania Federal. Se cree que la razón que motivó esta decision es que después de aquel Mundial del ’74, Sparwasser era silbado en todos los estadios, desconfiados pore se gol que le permitió a Alemania Occidental al grupo de segunda fase más accesible y así avanzar y ganar la final.
Alemania Oriental no pudo clasificarse a ningún otro Mundial, el Muro de Berlín cayó en 1989, y en Septiembre de 1990 se disolvió como equipo. 

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